Hills in Provence

Hills in Provence

Paul Cézanne es considerado el punto de partida de la pintura moderna del siglo XX. Y Pablo Picasso lo describió con estas palabras:

"Cézanne es mi único maestro."

¿Por qué, entre tantos pintores, Picasso llamó a Cézanne su maestro? Si observamos el cuadro con detenimiento, podemos encontrar la respuesta.

Una obstinación oculta en un paisaje ordinario

A primera vista, esta pintura parece simplemente un paisaje tranquilo. Este lugar es Aix-en-Provence, el pueblo natal de Cézanne.

Cézanne pintó su tierra natal una y otra vez a lo largo de toda su vida. Contempló sin cesar montañas, árboles, caminos y campos. Consideraba el acto de pintar los paisajes de su región natal como la tarea de toda su existencia. De hecho, mientras pintaba al aire libre fue sorprendido por un aguacero, tras el cual su salud se deterioró rápidamente hasta que falleció. Hasta el último momento, estuvo frente a su cuadro.

¿Por qué Cézanne no era un pintor impresionista?

Cézanne mantuvo una estrecha relación con Claude Monet, Edgar Degas y Pierre-Auguste Renoir, y vivió en la misma época que ellos. Sin embargo, no se le clasifica como pintor impresionista.

¿Por qué?

Para los pintores impresionistas, lo más importante era la "luz". Lo que importaba era capturar cómo la luz incidía sobre los objetos y cómo aparecía ante sus ojos. Por eso, en los cuadros de Monet, la atmósfera luminosa que cambia con el paso del tiempo se convierte en el elemento esencial.

Sin embargo, la pintura de Cézanne es diferente. No resulta fácil determinar desde dónde entra la luz en el cuadro. Es difícil precisar si proviene de la parte superior derecha o asciende desde la inferior izquierda. La luz no es la protagonista de esta obra.

Cézanne no buscaba la luz que cambia a cada instante, sino la "estructura inmutable" que se halla más allá de ella.

Cézanne no pintaba sus cuadros, los "construía"

Paul Cézanne no se conformaba con trasladar fielmente la escena que tenía ante sus ojos. Buscaba recomponer en el lienzo la esencia y el equilibrio de los objetos.

Por eso tampoco aplicaba el color tal como lo percibía en la realidad. Disponía los colores según el equilibrio que él mismo concebía para la composición. Se cuenta que si sentía que el equilibrio del cuadro se quebraba, interrumpía el trabajo o incluso destruía la obra por completo.

Por ello, la gente dice:
Cézanne no era un pintor que "pintaba" cuadros, sino uno que los "edificaba".

Sus paisajes no son simple naturaleza. Las montañas se convierten en masas, los árboles en estructuras, y la composición entera se organiza como un edificio sólido y coherente.

Por eso Picasso llamó a Cézanne su maestro

Estos intentos que Cézanne dejó atrás ejercieron una enorme influencia en el arte del siglo XX. En particular, fueron el punto de partida decisivo para pintores como Pablo Picasso, que buscaban descomponer los objetos en formas y estructuras para observarlos de otro modo.

Si Monet intentaba capturar "el instante visible ante los ojos", Cézanne buscaba el "orden inmutable" oculto detrás de ese instante.

Por eso los cuadros de Cézanne, aunque al principio parezcan ordinarios, cuanto más se contemplan, más se perciben no como simples paisajes, sino como experimentos por comprender de nuevo un mundo entero.

Una obra al día,Tu día, un poco más bello.
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