
Equestrian Portrait of Charles I
Este es el Retrato ecuestre de Carlos I, pintado por Van Dyck.
Van Dyck fue un maestro del Barroco de origen belga que en su juventud se desempeñó como asistente principal de Rubens. Su extraordinario talento y su dedicación pronto se hicieron conocidos en toda Europa, lo que llevó al rey Carlos I de Inglaterra a invitarlo a su corte.
Van Dyck se convirtió así en el pintor principal de la corte inglesa, dejando innumerables retratos de la familia real y de la nobleza, incluido el propio Carlos I. Esta obra es una de sus piezas más representativas de ese período.
Los símbolos que proclaman la autoridad del rey
Observe primero la composición.
Carlos I aparece montado con aplomo sobre un imponente caballo. La magnitud del animal refuerza la presencia abrumadora del monarca.
Carlos I viste una armadura espléndida sobre la que luce un collar de oro. Si se observa con atención, el colgante representa a san Jorge venciendo al dragón, símbolo de la más alta distinción caballeresca, reservada únicamente al rey.
Repare también en el bastón que sostiene con la mano derecha. Se trata del bastón de mando propio del comandante supremo del ejército en aquella época.
Y en el pilar de piedra que aparece detrás del rey puede leerse, en latín, la inscripción «Carolus Rex Magnae Britanniae».
De este modo, Van Dyck subrayó a través de cada uno de estos elementos que Carlos I era un monarca investido de poder absoluto.
Más majestuoso que en la realidad
Un dato curioso es el aspecto físico real de Carlos I.
Medía aproximadamente 164 centímetros, una estatura considerada menuda incluso para su época. Sin embargo, en este cuadro aparece representado con una figura considerablemente más alta y poderosa.
El retrato ecuestre era precisamente un género empleado con frecuencia para exhibir la fuerza y la autoridad de reyes y generales. Van Dyck se valió de la composición y el punto de vista para presentar a Carlos I como un soberano mucho más imponente de lo que era en la realidad.
El destino final del rey retratado
Sin embargo, la suerte del rey que aparece tan gallardo en este cuadro no duraría mucho.
Carlos I recaudó impuestos sin el consentimiento del Parlamento e impuso con firmeza su política religiosa, lo que desencadenó una violenta oposición popular. Tras ser derrotado en la Guerra Civil inglesa, fue sometido a juicio y ejecutado en el patíbulo.
Quedó así registrado en la historia de Inglaterra como el primer monarca ejecutado mediante un juicio popular.
Conociendo este desenlace y volviendo la mirada al cuadro, la majestuosidad de aquel rey que encarnaba el poder absoluto resulta, si cabe, aún más irónica.
El mejor pintor de corte de Europa
Van Dyck vivió el apogeo de su carrera como pintor de corte.
Sus retratos, de una elegancia y refinamiento inigualables, establecieron un nuevo canon para el retrato aristocrático europeo y dejaron una huella duradera especialmente en la pintura inglesa.
La obra que contemplamos no es, pues, un simple retrato de un rey. Puede considerarse la plasmación más perfecta de la autoridad que el monarca quería proyectar al mundo y del ideal de soberano que aspiraba a encarnar.

