
Self-Portrait with Sir Endymion Porter
¿Qué relación une a estos dos hombres?
Esta obra irradia una elegancia y sofisticación difíciles de ignorar. Como puede apreciarse, se trata de un retrato doble en el que aparecen dos figuras juntas. ¿Quiénes son estos dos hombres y qué los unía?
El personaje de negro, a la derecha, es el propio pintor que ejecutó la obra: Van Dyck. El noble ataviado con un espléndido traje blanco, a la izquierda, es lord Endymion Porter, mecenas y amigo íntimo del artista.
El encuentro con un mecenas para toda la vida
Lord Porter ejerció como diplomático en la corte inglesa y poseía un refinado ojo para el arte; fue él quien reconoció el talento de Van Dyck antes que nadie. A partir de entonces se convirtió en el mecenas más importante del pintor durante su estancia en Inglaterra, brindándole un apoyo generoso e ininterrumpido.
Van Dyck plasmó este retrato como muestra de gratitud hacia lord Porter.
La deferencia oculta en la pintura
Observemos ahora la obra con mayor detenimiento.
Fíjese primero en la estatura de ambas figuras. Si mira con atención, advertirá que Van Dyck se ha representado a sí mismo apenas un poco más bajo que lord Porter. La diferencia es tan sutil que resulta fácil pasarla por alto. En ese gesto se encierra la delicadeza del pintor: realzar a su mecenas y rendir homenaje a su elevado rango social.
Hay además otro detalle fascinante. Observe las manos izquierdas de los dos hombres. ¿Puede ver cómo las apoyan una junto a la otra sobre una roca?
Esa roca simboliza que el vínculo entre ambos es tan sólido como la piedra misma. Es la expresión de una amistad singular fundada en la confianza y el respeto mutuos, que trasciende la mera relación entre mecenas y artista.
¿Puede un pintor igualarse a un noble?
Otro aspecto de gran interés es el hecho de que Van Dyck se incluyera a sí mismo en el retrato.
Se interpreta como el deseo de demostrar que el pintor no era un simple artesano que ejecutaba cuadros por encargo, sino alguien capaz de situarse al mismo nivel que la nobleza. En otras palabras, la obra refleja una transformación de época: el ascenso progresivo del artista y del arte en la escala social.
El mejor retratista de Europa
Van Dyck, de origen neerlandés, es uno de los grandes maestros del arte barroco junto a Rubens. Alcanzó una reputación sin igual en Europa como retratista: actuó como pintor oficial de la corte inglesa, dejando un legado inmenso de retratos de reyes y aristócratas, y su estilo elegante y refinado ejerció una influencia tan profunda que llegó a definir el canon del retrato inglés posterior.
La obra que contempla no es tampoco un simple retrato destinado a preservar la imagen de dos personas. Es una pieza que condensa a un tiempo la relación extraordinaria entre un mecenas y un artista unidos por el respeto mutuo, y el cambio de una época en que el prestigio social del creador no dejaba de crecer.
Vuelva ahora la mirada a las expresiones de ambos hombres y a las manos posadas sobre la roca. Comprobará que la pintura encierra muchas más historias de las que reveló a primera vista.

