
Girl with Red Hair
La joven está sentada en silencio.
Un cuello largo.
Un rostro terso.
Y unos ojos cuya emoción resulta difícil de descifrar.
Este cuadro es un retrato que Modigliani pintó hacia 1915.
Precisamente la época en que abandonó la escultura para entregarse por completo a la pintura.
Por qué una pintura parece una escultura
Las figuras de Modigliani son siempre simples.
El rostro se alarga,
el cuello fluye con suavidad,
y la superficie es lisa como piedra tallada.
Es la huella intacta de su experiencia como escultor.
El rostro de esta joven en particular evoca algo parecido a una máscara.
Es el resultado natural de la influencia que ejercieron sobre Modigliani las esculturas africanas, que tanto lo marcaron en aquella época.
Pintar deliberadamente imperfecto
Si se mira con atención, el rostro presenta una asimetría sutil.
El tamaño y la posición de cada ojo difieren ligeramente,
el rostro parece frontal y, sin embargo, está levemente girado.
Solo se ve una oreja.
Modigliani evitó deliberadamente el equilibrio perfecto.
En cambio, generó tensión dentro del cuadro a través de pequeños desajustes.
Por eso sus retratos, siendo silenciosos, invitan a contemplarlos durante largo tiempo.
Las tendencias del París de fondo
El fondo también merece atención.
Planos de color simples se dividen de forma geométrica.
Esto refleja la influencia del cubismo que estaba en auge en el París de entonces.
Era el período en que el propio Modigliani estudiaba el cubismo.
Sin embargo, nunca llegó a convertirse del todo en un pintor cubista.
En cambio, absorbió todas esas influencias a su manera
y acabó dejando rostros que no se parecen a los de nadie más.
Quizás la pintura de Modigliani no retrate el rostro de las personas,
sino la forma que adopta la soledad que cada persona lleva dentro.

